La ruta de los tulipanes

Tulipanes

Hay rutas fantásticas que esperan nuestra llegada a lo largo y ancho del planeta. Rutas de arena y sal, de piedra y azur, de lluvia y mar. Rutas yermas o cromáticas, concurridas o solitarias, amables o peligrosas. Rutas donde lo real se confunde con lo legendario, rutas donde permanecen los ecos de historias novelescas, relatos de ladrones buenos, brujos perversos y princesas de belleza deslumbrante. Rutas del norte y del sur, del levante y del poniente, de los polos y del desierto.

Son rutas antiguas y modernas, públicas o publicadas, comerciales o religiosas. La ruta de la seda, el camino de Santiago. Ruta de castillos, en Galés o en Alemania, o ruta de monasterios en algún país del este. Ruta de museos en alguna capital de Europa o ruta literaria siguiendo los pasos de Don Quijote. Tantas rutas como personas. Entre todo este maremágnum de rutas a nuestra disposición, para vivir una de las más coloridas es menester trasladarse a Holanda:

La ruta de las flores, o ruta de los tulipanes y plantas afines (con ese primoroso bulbo que no deja de ser una flor). Sobre todo en el sur y en el centro de Holanda, en el entorno de Haarlem o de Leiden, el paisaje holandés nos regala largos itinerarios que deben ser recorridos ya en el coche de San Fernando (un poquito a pie, otro poquito andando), ya en bicicleta o, tal vez, en vespa.

En vespa por campos y campos salpicados de color (amarillo, rojo, rosa, verde…), un día primaveral con la brisa acariciando nuestra naricita, acompañados de la persona amada. ¿No era éste el paraíso perdido? ¿Y quién nos lo arrebató? Pero estamos a tiempo de recuperarlo.

Por ejemplo en Oegstgeest, pueblo viejo, viejo, viejo, próximo a un castillo bellamente restaurado. También en los alrededores de Katwijk, donde se encuentra un famoso molino holandés de 1740. O en Noordwijk, donde la oficina de turismo local nos facilitará un recorrido precioso por los campos de tulipanes, guiándonos hasta Leo van Den Ende, pintor que trabaja sobre un lienzo de dimensiones imposibles (se presume finalice no antes de 2012) para eternizar el paisaje holandés.

Hillegoom, Lisse, Sassenheim, Rijnsburg… lugares donde el tulipán es el rey, la vida más sencilla y hermosa. Ah, pero estamos en diciembre, me diréis. Mes de cielos plomizos en toda Europa, qué no será en las naciones del norte. Sin embargo, vuestra imaginación ya puede ir calentando motores, vuestro deseo de viajar debe ser ya despertado. En definitiva, deseo e imaginación nos mantendrán vivos mientras dure el invierno.

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Categorias: Rutas Turísticas



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