Utrecht, diseño y el barrio de los museos

Museo Ferroviario de Utrecht

El Museo de los Ferrocarriles de Utrecht

Utrecht, al igual que Ámsterdam, cuenta con un “barrio de los museos” que alberga a la gran mayoría de los museos de la ciudad. En este Museumkwartier, los siete museos se reúnen en el centro histórico de la urbe, en compañía de los canales, los grandes jardines ocultos, las galerías y las casas e iglesias medievales que componen su patrimonio histórico.

Los siete museos que se ubican en esta zona son parte de un gran abanico, que va desde los más tradicionales Museo Central y Museo Universitario, hasta otros más fuertemente temáticos como el Museo del Convento Catharijne y el Museo del Ferrocarril de Holanda.

Numerosos cafés y tiendas especializadas conviven con estos edificios, haciendo de esta parte de la ciudad un universo a descubrir para cualquier turista. Sin dudas, nada mejor que recorrerla a pie, y en tal caso se puede realizar un recorrido de una hora a cargo del Centro RonDom, dedicado a los visitantes de Utrecht.

Todos estos paseos organizados ponen énfasis en una temática especial del barrio de los museos. Un interesante hilo conductor está constituido por el diseño, y tiene sede en cada uno de los siete museos. En su interior, es posible adquirir siete tipos de copas, cada una dedicada a uno de ellos.

En el museo y observatorio Sonnenborgh, se vende la copa de la Torre Dom, la más alta de Utrecht. En el Museo Universitario, se encuentra a la venta un peculiar vaso que trae las instrucciones para obtener colores utilizando la luz. En el Museo de Arte Aborigen, la copa de agua contiene bellísimas imágenes extraídas de cuadros reales.

El vaso de licor del Museo de los Ferrocarriles tiene un contorno que hace alusión al vagón de una locomotora. En el Convento de Catalina, se puede comprar un cáliz inspirado en los pertenecientes al siglo XVIII. Si se lo invierte, la parte del pie sirve también como candelabro.

En el Museo Central, el vaso es obra del diseñador A. D. Copier, y fue titulado Gildeglas. Lleva su firma grabada. Finalmente, en el Museo de los Organillos y del Carrillón, nos espera una elegante copa de champán, con una base celeste y una pequeña pieza metálica, como la que tienen las pequeñas campanas, que suena cada vez que levantamos la copa.

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Foto Vía: Virtual Tourist

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Categorias: Museos de Holanda, Utrecht



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