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El Molino Collse water, en Eindhoven

Es sabido: los molinos y Holanda suelen ir de la mano en una misma postal. Con su eterna amenaza, las aguas del mar, la población de los Países Bajos ha llegado a construir tantas estructuras de ese tipo que hoy son un verdadero símbolo de su cultura y su pasado.

En Eindhoven, también hay un molino, conocido como Collse watermolen, es decir, el Molino de Agua Fría. Sin embargo, su función no era la de drenar tierras, sino la producción de harina y el prensado de aceite. Una valiosa joya: fue pintado nada menos que por Vincent Van Gogh, en un cuadro que forma parte de una colección privada estadounidense.

Desde su reparación en 1999, se encuentra en perfecto estado y es puesto en funcionamiento con frecuencia. Los trabajos se realizaron con la colaboración de la fundación Molinos de Eindhoven. Cada sábado, este coloso hace andar sus aspas, que antiguamente eran utilizadas para moler granos de maíz y convertirlos en harina.

Sus orígenes se remontan al siglo XIII, cuando fue construido por un grupo de monjes, aunque más tarde cayó en manos del dominio feudal, ejercido por el Duque de Brabante. Actualmente, es puesto en marcha por un grupo de voluntarios, y la harina producida se vende a los panaderos profesionales y también a los particulares.

El molino funciona gracias a la acción del agua que corre junto a él, desde la frontera con Bélgica. Se trata de un cauce pequeño, de modo que también se necesitan mecanismos que hagan crecer la potencia del agua, de modo que sea capaz de hacer girar la rueda que mueve los engranajes internos.

Como hemos dicho, Van Gogh pintó este molino, algo que puede comprobarse en una carta que envió a su amigo Van Rappard. Se trata de un verdadero tesoro, y además un importante pasaje en el arte del pintor, ya que fue la primera obra en la que utilizó colores cálidos, según los expertos.

Foto 1 Vía: Commons Wikimedia
Foto 2 Vía: Commons Wikimedia