Navidades en Holanda

Navidad en Holanda

La navidad se acerca, como nos recuerdan diariamente los escaparates de los centros comerciales de todas las ciudades de Europa. En fin, cada cual arrima el ascua su sardina, y hace bien. También nosotros arrimaremos el ascua navideña a nuestra sardina holandesa: ¿por qué no aprovechar un periodo tradicionalmente hogareño para una visita a Holanda?

Eso sí: ya no podremos participar de la festividad de San Nicolás. La víspera del santo, la noche del 5 de diciembre, ese personaje que viste túnica blanca, capa roja y bonete o mirra del color de la grana, llegado curiosamente no del norte, sino del sur, fue arrojando de chimenea en chimenea los regalos preparados durante el año. Con la ayuda, claro, del inestimable Pedro el Negro y de sus sabrosas galletas.

Pero no hay cuidado. Lo mejor de la navidad holandesa está por llegar. Si nos quedamos en estas fechas en Ámsterdam, descubriremos una ciudad engalanada y coqueta con múltiples eventos. Ya se puede patinar sobre la Leidseplein, plaza cálida pese al frío. Otra pista de patinaje, con la posibilidad además de hacerlo a cubierto y bebiendo a continuación un chocolate caliente, la ofrece la Westergasfabriek.

La misma Westergasfabriek es el escenario de un programa de actividades (música, teatro, danza, etc), donde no se olvidan ni del comer ni del beber, a partir del día 18 de diciembre. Día en el que asimismo comienzan, en el Koninklijk Theater Carré, las cuidadas representaciones del maravilloso Wereldkerstcircus, un animado circo de navidad.

Por no hablar de la Fiesta de Invierno, de la Navidad Rosa, de las actividades para niños o de los concurridos mercados navideños. Sin embargo, no sólo Ámsterdam sino que otros puntos de Holanda son particularmente especiales durante estas fechas.

Scheveningen ofrece patinaje, un festival increíble de esculturas de hielo y, por difícil de creer que parezca, la posibilidad de practicar esquí de fondo con vistas al mar. Mientras, en la Grotenmarkt de la hermosa ciudad de Dordrecht está teniendo lugar (días 11, 12 y 13) el más grande mercado navideño de Holanda. Además de puestos de artesanía y tiendas de regalos, no faltarán ni la música alegre, ni los artistas callejeros ni los fuegos artificiales, que gustan tanto a los holandeses.

Pero en cualquier ciudad de Holanda, gracias a tales mercados y ferias de la época, es posible respirar una agradable atmósfera navideña que rebasa la faceta puramente comercial. Los holandeses no temen al frío. Las calles se llenan de gente y las plazas se iluminan con mucho gusto.

Aquí se puede patinar bajo la música o contemplar una especie de belén viviente, allí organizan una exposición de arte urbano o nos ofrecen un plato caliente de comida típica por un módico precio. Es curioso que sea necesario emprender viajes a Holanda (o a Alemania o a Austria o a cualquier ciudad del norte) para comprender al fin qué era eso del espíritu de Navidad.

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