Oostvaardersplassen y Land Art en Flevoland

El Reino de los Países Bajos (conocidos como Holanda por metonimia, tropo que consiste en designar una cosa con el nombre de otra, por ejemplo designar el todo, Países Bajos, por la parte, Holanda) se organiza en doce provincias. Una de ellas, la de más reciente creación, es la provincia de Flevoland.

Entiéndase “reciente creación” de modo literal. Flevoland (o Flevolanda en castellano) es una zona de pólderes ganada al mar a lo largo del siglo XX. Su capital es Lelystadt, aunque la ciudad con mayor empuje es Almere.

Tiene una bandera colorida, jamaicana, sorprendente, hecho común con el resto de provincias holandesas. Desconocemos la historia interna de las insólitas banderas provinciales (las hay jamaicanas, sí, pero también de dibujos animados, e incluso una tal cual la española con una franja añil sobre el amarillo chillón: ¿horterada?) pero os prometemos dedicarle su tiempo cuando sea menester.

Flevoland está lleno de pequeños pueblos en derredor del IJsselmeer, hoy dulcificado lago de escasa profundidad más que salino mar. Son numerosas las recensiones de los visitantes que destacan la quietud por momentos fantasmal del lago en los meses gélidos del invierno. Pero también la belleza dormida de un paraje que desierta en primavera.

De hecho, es un buen lugar para disfrutar de la naturaleza a través de las múltiples charcas, lagunas, canales y pantanos. Evidentemente lugar destacado ocupa la reserva natural de Oostvaardersplassen, por donde los animales trotan a su aire.

Oostvaarderplassen es sobre todo residencia de aves acuáticas, desde cormoranes y garzas, hasta gansos y águilas marinas. Además, también es hábitat de grandes herbívoros, como ciervos y caballos salvajes. El área es considerada una joya natural en medio de un medio tan urbanizado como el holandés.

Aunque no es posible entrar en determinadas zonas, existen varias rutas, en bicicleta o a pie, que la bordean y de las que se pueden extraer provechosas experiencias. Eso para los que los que no empeñen toda su felicidad en los placeres del ágora.

Si somos urbanitas tal vez Flevoland no sea nuestra mejor opción. O quizá sí. Alrededor de sus núcleos más importantes (Almere, Lalystadt) hay trazos de una arquitectura bien curiosa. De hecho, esta provincia es vista como un modelo de desarrollo urbano y arquitectura urbana, en perfecta armonía con el medio.

No en vano, la mayoría de ejemplos holandeses de Land Art se encuentran aquí. El Land Art es una especie de arte del paisaje que crea performances directamente sobre la naturaleza. Una arquitectura escultórica (o una escultura arquitectónica) que juega entre la integración y el artificio, creando paradójicas disonancias armoniosas en un entorno pálido. Si viajáis a Flevoland, compañeros, no olvidéis la cámara de fotos…

Foto vía: dutchdfa

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Comentarios (1)

  1. David dice:

    Es bueno seguir aprendiendo , sobre los paises Bajos, no conocía esta nueva provincia, gracias por permitirme conocerla, saludos.

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