Festival de Esculturas de Arena en Scheveningen

Escultura de Arena

La primavera en Holanda es no sólo la época del colorido floral, perfectamente simbolizado con la apertura anual del Keukenhof, sino también, y si cabe de modo más sorprendente, el momento de los artistas de playa.

Porque a finales de abril comienza un maravilloso evento: el Festival Internacional de Esculturas de Arena, que se prolongará hasta poco después del solsticio de verano. El festival tiene lugar en la playa posiblemente más conocida de Holanda, Scheveningen, en La Haya.

La arena de la playa tiene algo mágico que de alguna manera nos interpela directamente, tal vez porque en el fondo todos coincidimos con aquella certera frase de Unamuno: “no sé cómo puede vivir quien no lleve a flor de piel los recuerdos de su infancia”. Y ¿quién no se entretuvo de niño alguna vez con los cubos y las palas a la orilla del mar?

Claro que entonces aprendimos que la cosa no es tan sencilla. Es difícil, si no imposible, conseguir un cemento apropiado con la arena de la playa. Eso lo saben en Scheveningen, de modo que las fascinantes construcciones que los visitantes podrán admirar a partir de ya mismo tienen truco.

El truco es que no utilizan los recursos de la propia playa sino arena nueva de río. Parece ser que los granos de semejante arena mantienen su forma cúbica original. Una vez humedecida, esa arena nueva de río resulta apta para la construcción de espectaculares formas que, para admiración y pasmo del incrédulo, no se vienen abajo durante las semanas que dura el festival.

Festival que llega este año a su vigésima edición. En su origen se encuentran las lecciones impartidas por el americano Gerry Kirk, pionero y gran pope de los trabajos con arena en nuestros tiempos (en la Antigüedad ya los egipcios eran unos expertos).

Los artistas de Scheveningen juegan con lo efímero. Sus esculturas no durarán milenios, ni siglos, ni siquiera décadas, sino que, como los frutos de la estación, más pronto que tarde habrán de ser barridas por el tiempo. Sin embargo, tal característica, ¿no es lo que convierte a un festival de arena en excitante? Al fin y al cabo, la rosa no es menos rosa por mucho que su hermosura sea fugaz…

Por lo demás, bajo lo efímero de las esculturas está la playa, que decían en París 68, aunque esta vez sea en sentido literal. Scheveningen es uno destino único en Holanda, detentador de un encanto que desde siempre ha cautivado a pintores, artistas y gente sin tantas ínfulas. Porque, qué caray, para disfrutar de la belleza no hace falta tener carnet, ni de académico, ni de bohemio, ni de ortodoxo, ni de out-sider. Simplemente dejarse llevar…

Foto vía: welovepandas

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