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Bourtange, la fortaleza de la estrella

En más de una ocasión os hemos hablado del pintoresquismo de algunos pueblos y ciudades holandesas. Uno no termina nunca de sorprenderse de hasta dónde puede llegar precisamente este hecho, sobre todo cuando visita un lugar como Bourtange, un pequeño pueblo en forma de estrella que, a vista de pájaro, resulta cuanto menos sorprendente.

El nombre de Bourtange le viene precisamente de la situación y su origen. Situado sobre unas crestas de arena, o Tange en holandés, fue creciendo a medida que los campesinos que lo habitaban trabajaban y se hacían hueco entre sus páramos, o Boeren.

A decir verdad, Bourtange parece elevarse sobre un lago, y sobre sus aguas una serie de pequeñas islas de páramos que van conformando el dibujo de una estrella. Se encuentra en la región de Westerwolde, en la provincia de Groningen, y a unos 32 kilómetros de Emmen. Se trata de un pueblo medieval, que en su origen fue una fortaleza amurallada en los siglos XVI y XVII.

La fortaleza fue construido por Guillermo I de Orange con el propósito de defender la carretera que unía Alemania con Groningen, en una época en la que la región era controlada por las tropas españolas.

Tras ser abandonada esta fortaleza en 1851 se convirtió en un pueblo, el que podemos ver hoy. Actualmente apenas cuenta con algo más de quinientos habitantes, aunque debe ser algo idílico vivir en un lugar como este, con sus calles empedradas, sus estanques, los puentes, zonas verdes y las casas pintorescas. Hoy en día muchos de esos puentes veréis que son auténticos puentes levadizos.

Muchas de las casas de Bourtange son también pequeños museos en donde se puede descubrir cómo era la vida de la fortaleza del siglo XVIII. En la década de los 60 se reconstruyó la antigua fortaleza de Bourtange, para convertirlo también en un museo al aire libre. Veréis allí defensas y baluartes, puentes levadizos, casas señoriales, cañones…

Pero también disfrutaréis con sus tiendas históricas, o con una romántica cena en alguno de los restaurantes de la plaza del mercado, en un lugar en donde bien se puede decir que estaréis sobre y bajo las estrellas. La historia de la vieja Guerra de los Ochenta Años aún resuena tras las piedras de Bourtange.

Un verdadero lujo cerca de la frontera con Alemania que debéis visitar. Como os decíamos, parece que el pintoresquismo de un país como Holanda no tiene límites. Sólo nos queda descubrirlo, y nosotros lo hacemos con gusto.

Foto Vía Wayfaring