Groesbeek, turismo rural en Nimega

Groesbeek

Hay pequeños pueblos en Holanda que, debido a su cercanía con ciertas fronteras, poco o nada tienen que ver con otras ciudades del país. Por ejemplo, a un paso de la frontera con Alemania, y apenas a diez kilómetros al sureste de Nimega, se encuentra la ciudad de Groesbeek. Rodeada de bosques y colinas, parece un lugar casi aislado y al que los turistas apenas hacen caso.

Pero nosotros no nos queremos quedar fuera de ella. El valle del Groesbeek y el río del mismo nombre parecen dormitar en los alrededores del pueblo. Curiosamente los bosques que rodean la ciudad eran mucho más grandes durante la Edad Media, y las montañas de la zona se formaron en la época glaciar. La llegada del ferrocarril en 1865 y la construcción de una serie de carreteras libraron a Groesbeek del aislamiento.

Como en muchas otras ciudades de la Europa Central, Groesbeek fue prácticamente destruida durante la Segunda Guerra Mundial. Precisamente hoy se puede visitar el Museo de Liberación Nacional y el Cementerio Canadiense, recuerdos de aquellos terribles episodios de la Gran Guerra. También se pueden visitar el Museo de África o el Museo de la Biblia, este último al aire libre.

Pero además de montañas, valles y bosques, la fertilidad de la zona ha hecho de Groesbeek una de las mejores zonas productoras de vino de toda Holanda. Sin embargo lo más llamativo de Groesbeek se encuentra a unos dos kilómetros al norte de la ciudad. Se trata del Cementerio Canadiense, que alberga los restos de más de 2.300 soldados canadienses de la Segunda Guerra Mundial.

Es uno de los pocos cementerios de la época en la que los cuerpos fueron traídos de Alemania, ya que el General H.D.G Crerar no quiso que sus soldados fueran enterrados en suelo alemán. Todos los soldados cayeron en las batallas de Renania. Miles de niños holandeses cuidan las tumbas de estos soldados, colocándole flores y limpiándolas.

Groesbeek es uno de esos pueblos estupendos para hacer una escapada de turismo rural en Holanda. Cerca de Nimega y de la frontera alemana, sus valles y bosques invitan a la calma y el bienestar.

Foto Vía Ww1cemeteries

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Categorias: Nimega



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