Escapada de tres días a Amsterdam y Utrecht

Beginhof de Amsterdam

Han pasado más de quince años desde que estuviera por primera vez en Holanda. Dos veces más estuve desde entonces, y ahora que lo hago por cuarta vez me doy cuenta de que aunque pasa el tiempo, Amsterdam, su capital, sigue conservando intacto aquel espíritu que ya me cautivara entonces a mis 20 añitos.

Liberal como ninguna; cosmopolita, abierta y alegre como pocas, Amsterdam vive orgullosa de sentirse diferente, de ser la abanderada de esa alegría urbana que sólo tienen los que saben que deben aprovechar su tiempo en disfrutarlo sin cambiar nada de aquéllo que los caracteriza. Exposiciones, festivales, museos y tiendas se dan la mano y se unen gracias al bellísimo entramado de canales que componen su sistema vital. Una extensa oferta cultural que permite elegirla como un destino propicio para hacer una escapada en cualquier puente o fin de semana.

Más al sur, a unos 60 kms. de distancia, y a apenas 20 minutos en tren, en la provincia del mismo nombre, se encuentra Utrecht, ciudad histórica que fue no sólo sede de la firma del famoso Tratado que acabaría en el año 1712 con la Guerra de Sucesión española, sino también el lugar donde se originara el movimiento rebelde que dio pie a crear la república de las Provincias Unidas en el año 1579, capaz de enfrentarse al dominio de la Corona española.

Utrecht, aquella capital de origen romano y primera ciudad holandesa hasta el siglo XII, podría considerarse la llave de la libertad que hizo de Holanda un país fuerte y potencia marítima comercial, capaz de competir desde el siglo XVI con españoles, ingleses y portugueses.

Canales de Utrecht 1

Podría decirse que la ciudad ha crecido desde entonces a la sombra de Amsterdam, pero con la altivez propia de esa resistencia histórica holandesa a sentirse inferior a nadie. Poco a poco Utrecht intenta mostrar al mundo sus benevolencias para demostrar al turismo internacional que los canales no son sólo patrimonio de la capital holandesa, que sus monumentos rivalizan en elegancia con cualquier otra ciudad del país (no en vano la torre de su Catedral, la Torre Dom, es la más alta de Holanda) y que su belleza es tan contagiosa que si la descubres con tiempo también podrás enamorarte de ella.

Por cuarta vez he visitado Holanda. Sí. Suena repetitivo, pero no me cansaré de abogar por un país así. Siento que volveré de nuevo, lo sé. ¿Holanditis? es un término que han acuñado allí. Puede ser y no lo niego, y aunque sea sólo pasar dos o tres días, aunque signifique pasar sólo un fin de semana o algún puente festivo, os invito a que toméis mi mano y os dejéis guiar por mí en mis siguientes artículos en los que os contaré qué hacer en ambas ciudades…

  1. Un día en Amsterdam
  2. Utrecht, guía de turismo

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Categorias: Amsterdam, Utrecht



Comentarios (1)

  1. Lazaro diaz dice:

    curiosamente a mi me pasa algo parecido,hace diez Anos visite Holanda por primera vez y quede cautivado y enamorado de su belleza y de su cultura,recientemente acabo de regresaar y mi reaccion fuela misma que la primera vez y aun mas puedo decir por que conoci otros lugares que no conocia,recorri sus calles como uno mas y pude ver de cerca lo que antes no habia visto,sin lugar a dudas pienso regresar nuevamente e integrarme aun mas en la vida HOLANDESA, por lo pronto he abierto un blog donde pienso plasmar mis vivencias personales,un saludo y gracias por toda esa informacion .

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