La leyenda del Holandés Errante

Es curioso que una de las leyendas más extendidas sobre los navegantes holandeses, responsables de muchas grandes expediciones del pasado, sea la de un capitán que fue condenado por Dios a vagar eternamente por los mares, debido a su temeridad y soberbia. Existe mucha literatura sobre esta leyenda, además de numerosos testimonios que afirman haberse topado con el barco fantasmal del capitán Vanderdecken, de hecho, hasta el mismo Wagner le dedicaría una de sus óperas.

Hoy en día, es innegable el poder de evocación que tienen los barcos fantasma, y pueden ser objeto tanto de admiración nostálgica como de terror.

Pues bien, según nos dice la versión más extendida de la leyenda, cuando el capitán Vanderdecken trataba de doblar el Cabo de Buena Esperanza se vio rodeado por una violenta tormenta, lejos de desistir ante la adversidad y el miedo de su tripulación, decidió atarse al timón mientras desafiaba al mismo Dios a detenerle en su empeño. Como es natural, los marineros se amotinaron pero el capitán, tras sofocar la revuelta tirando por la borda al jefe de los amotinados, continuó con su empeño.

Fue en ese momento cuando, de entre las nubes surgió un rayo de luz y de los cielos bajó un ente (que según la versión puede ser identificado con el Espíritu Santo o incluso con el mismo Dios), que lanzó una terrible maldición al orgulloso y blasfemo capitán: Su tormento no terminaría nunca, siendo el mar su hogar por los siglos de los siglos y sus únicos alimentos serían el hierro candente y la hiel, además de la compañía de un único grumete, deforme y mutilado. Tras lanzar esta maldición a Vanderdecken, el espíritu se llevó a toda la tripulación, dejando al capitán en su nueva condición.

Hay que aclarar que el mito de un capitán maldito y su barco fantasma, es mucho anterior a la leyenda del Holandés Errante, siendo buenos precedentes las historias del vikingo Stote que ofendió a los dioses robando un anillo o también la del marino de origen portugués Bartolomeu Dies, quien fue el descubridor oficial del Cabo de Buena Esperanza, donde arranca el mito del Holandés Errante.

Foto vía: pinake

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