La estatua de D’Artagnan en Maastricht

Estatua de D'Artagnan

Paseando por el Aldenhofpark de Maastricht podéis encontraros con la estatua de D’Artagnan, el famoso mosquetero y personaje literario de las novelas de Alejandro Dumas. Esta estatua se encuentra justo a la entrada del parque pero, ¿porqué aquí en Maastricht si D’Artagnan era francés?.

Muy sencillo: durante la Guerra Franco-Holandesa se produjo, en 1673, el conocido como Sitio de Maastricht. Los ejércitos de Luis XIV de Francia conquistaron la ciudad a los holandeses y los españoles. Durante el sitio, el 25 de junio de 1673, el bueno de D’Artagnan pierde la vida justo en el lugar, según reza la tradición, en el que está colocada la estatua del parque.

Precisamente es nuestro querido mosquetero quien dirige al ejército francés durante el asedio a la ciudad holandesa. D’Artagnan pretendía conquistar Maastricht para su rey, al que como veis siempre le fue leal, con el fin de recibir el bastón de mariscal de Francia. Pero una bala se lo impide, cayendo herido en brazos de sus soldados. Cuenta la leyenda que sus últimas palabras fueron: «Athos, Portos, hasta luego. Aramis, adiós para siempre».

Lo que poca gente sabe es que D’Artagnan no solo es un personaje de ficción, sino que sus hazañas fueron reales. El verdadero D’Artagnan nació en 1611 y, desde muy joven, se enroló en los mosqueteros del rey, una de las guardias más importantes de Luis XIV en Francia. Durante toda su vida defendió a la familia real, participando incluso en algunas contiendas que los franceses tenían allende sus territorios.

Una de estas guerras fue precisamente la Guerra Franco-Holandesa. D’Artagnan fue puesto al mando de un ejército de más de 120.000 hombres. Maastricht caería en manos galas en 1673, y durante cinco años fue francesa. El mosquetero, ya con 62 años, no era tan hábil con la espada como en su juventud, de ahí que cayera abatido.

La estatua que podemos contemplar en el parque es muy sencilla, y en ella puede verse al mosquetero desenvainando su espada. En la base inscrita su famosa frase: «Tous por un, un por tous» (todos para uno, uno para todos).

Foto Vía Bert Kaufmann

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